No fue tu muerte, fue tu entrega

26, marzo, 2024Publicado por :admin(0)Comentarios

No fue tu muerte, fue tu entrega

Imagen: Adolfo Perez Esquivel (Prensa Pérez Esquivel)

Gerardo Carlos C. Oberman, Argentina.

No fue tu muerte, fue tu entrega

No fue tu sangre, fue tu esencia.
No fue la espina, fue tu mano tendida.
No fue la hiel , tampoco la herida,
fue tu caminada comprometida.
No fueron los clavos en aquella cruz,
fueron tus palabras, fue tu mirada, fue tu luz.
No fue tu muerte, fue tu entrega.
La salvación no huele a tumba,
lleva el aroma del jazmín y de la rosa.

No fue aquel odio planificado,
fue tu vivir y tu haber amado,
habernos abrazado, habernos liberado.
No fue el madero que te tuvo colgado
ni fue tu grito agudo, desesperado,
antes de aquel suspiro último
con que te creyeron derrotado.
No nos salva ningún suplicio
sino tu causa que te llevó al martirio.

No, no fue la soledad cruel
ni fue la noche oscura,
tampoco el velo rasgado
o las burlas de los soldados.
No fueron los azotes ni fue la tortura
ni fue tu encierro en prestada sepultura.
No nos salva tu asesinato absurdo,
nos salvan tu fidelidad, tu testimonio.

No, no es el sombrío viernes
ni la ausencia de seguidores cobardes.
Tampoco la mentada lejanía muda
de una divinidad sin alma y sin empatía
que te necesitaba muerto para calmar su ira.
Nos salva lo que aquel sábado,
desde su silenciosa cercanía,
la divina tejedora en su gracia tejía:
la vida nueva, resucitada,
eternamente libre
de un Jesús que,
desde un huerto florecido,
mira al cielo y sonríe.

Imagen: Adolfo Perez Esquivel (Prensa Pérez Esquivel)

 

Translation to English: Robert Jordan

It was not your death, it was your self- giving.

It was not your blood, it was your essence.
It was not the thorn, it was your outstretched hand.
It was not the gall, neither was it the wound,
it was your committed journey.
It was not the nails on the cross,
it was your words, your looking, your light.
It was not your death, it was your self-giving.
Salvation does not smell of tomb,
it carries the perfume of jasmine and rose.

It was not the planned hatred,
It was your living and your loving,
Hugging us, liberating us.
It was not the cross on which you were hung
Neither the sharp desperate scream,
Just before your last breath
With which they were sure you were defeated.
We are not saved by any torture
Rather by your cause, which led to your martyrdom.

No, it was not the cruel loneliness
Neither the dark night,
Not even the torn veil
Nor the mocking of the soldiers.
It was not the beatings nor the torture
Nor you being enclosed in a borrowed tomb.
We are not saved by your absurd murder,
We are save by your faithfulness, your witness.

No, its not the sombre Friday
Nor the absence of the cowardly followers.
Neither was it the supposed silent distance
Of a divinity with no soul or empathy
That needed you dead to calm its anger.
We are saved by the silent closeness
Of that Saturday,
When the divine knitter who in grace knitted:
The new life, resurrected,
Eternally free
Of a Jesus who,
From a flowering garden,
Looks up to heaven and smiles.

CC BY-NC-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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